viernes, 28 de mayo de 2010
UBICACIÓN
Esta institución se encuentra localizada en la calle Vicente Lombardo Toledano, en la Colonia Abundio Martínez, pertenece al Municipio de Mineral de la Reforma, del Estado de Hidalgo.
jueves, 27 de mayo de 2010
UN POCO DE HISTORIA DE NUESTRO PERSONAJE.....
En el barrio de Santa Bárbara, en Huichapan, población del actual Hidalgo, nació en una humilde casa, el 8 de febrero de 1875, nuestro admirado compositor Abundio Martínez.
Abundio Martínez fue uno de esos indígenas ejemplares, por su genialidad, por su capacidad creadora; pero aun más por la contribución que dio a la cultura nacional, en este caso a la Música de nuestro País. Nos llamó la atención que una de sus composiciones, "En alta mar", vals dedicado a Carmelita Romero Rubio, quien era esposa del presidente de aquella época, Porfirio Díaz, ha sido interpretada por bandas sinfónicas europeas y se dice que los alemanes traían "En alta mar" como vals de texto en sus barcos de guerra.
Don Abundio era un indígena, otomí, y sin embargo manifiesta en sus obras un estilo típicamente europeo, como ejemplo de ello tenemos un paso doble: " Hidalguense". En esta obra se nota una influencia muy marcada de la música española y que se ha convertido en el Himno al Estado de Hidalgo por lo que la Banda Sinfónica toca este paso doble en eventos especiales.
El maestro Abundio Martínez, no poseía una belleza física, en cambio sí tenía una belleza espiritual y llena de sensibilidad, lo que se manifestó en todas sus composiciones.
Su padre era carpintero y director de la banda de música del pueblo, le enseñó a interpretar las notas musicales y a tocar el piano, el violín, la flauta, la guitarra y un sin fin de instrumentos musicales. Por lo que además de compositor fue muy buen instrumentador para banda y orquesta.
Abundio desde chico empezó a trabajar, fabricando cajitas – costureros de madera- para vender, se mantenía con esto y con lo que le pagaban por tocar un instrumento en la banda de su pueblo.
Al morir su padre, emigró con sus hermanas Soledad y Dolores a la ciudad de México.
En esa ciudad, tocaba los jueves en la noche y los domingos por la mañana en la Alameda Central. Allí fue en donde empezó a dar a conocer sus obras, ya que esta banda empezó a tocarlas.
Su música estuvo influenciada por el romanticismo de esa época, a la gente le gustó mucho y empezó a comprar sus obras, pues ya había fonógrafo.
escuchando, sobre todo en ceremonias cívicas aquí en el Estado de Hidalgo, su tierra natal.
Después de haber dedicado su vida a la música, el maestro Abundio murió en la ciudad de México, solo, enfermo de tuberculosis y en la más completa miseria. Se dice que en la bolsa de su chaleco tenía 22 pesos. Fue en el año de 1914.
Realmente, esto nos impacta, porque ¿cómo es posible que un hombre con ese talento, con tanto trabajo que realizó a lo largo de su vida viviera en esas condiciones? Claro que en la época porfirista, al régimen no le importaban los artistas populares, sólo se exaltaba a los aristócratas. Es probable que cuando el maestro dedicó los valses a don Porfirio y a su esposa, pensaran que sólo era con el interés de halagarlos, por lo que únicamente le dieron las gracias, pero no se estimuló su arte. Bernardo Reyes, un porfirista gobernador de Nuevo León, le agradeció y le envió 50 pesos por la pieza que le dedicó.
Abundio Martínez fue uno de esos indígenas ejemplares, por su genialidad, por su capacidad creadora; pero aun más por la contribución que dio a la cultura nacional, en este caso a la Música de nuestro País. Nos llamó la atención que una de sus composiciones, "En alta mar", vals dedicado a Carmelita Romero Rubio, quien era esposa del presidente de aquella época, Porfirio Díaz, ha sido interpretada por bandas sinfónicas europeas y se dice que los alemanes traían "En alta mar" como vals de texto en sus barcos de guerra.
Don Abundio era un indígena, otomí, y sin embargo manifiesta en sus obras un estilo típicamente europeo, como ejemplo de ello tenemos un paso doble: " Hidalguense". En esta obra se nota una influencia muy marcada de la música española y que se ha convertido en el Himno al Estado de Hidalgo por lo que la Banda Sinfónica toca este paso doble en eventos especiales.
El maestro Abundio Martínez, no poseía una belleza física, en cambio sí tenía una belleza espiritual y llena de sensibilidad, lo que se manifestó en todas sus composiciones.
Su padre era carpintero y director de la banda de música del pueblo, le enseñó a interpretar las notas musicales y a tocar el piano, el violín, la flauta, la guitarra y un sin fin de instrumentos musicales. Por lo que además de compositor fue muy buen instrumentador para banda y orquesta.
Abundio desde chico empezó a trabajar, fabricando cajitas – costureros de madera- para vender, se mantenía con esto y con lo que le pagaban por tocar un instrumento en la banda de su pueblo.
Al morir su padre, emigró con sus hermanas Soledad y Dolores a la ciudad de México.
En esa ciudad, tocaba los jueves en la noche y los domingos por la mañana en la Alameda Central. Allí fue en donde empezó a dar a conocer sus obras, ya que esta banda empezó a tocarlas.
Su música estuvo influenciada por el romanticismo de esa época, a la gente le gustó mucho y empezó a comprar sus obras, pues ya había fonógrafo.
escuchando, sobre todo en ceremonias cívicas aquí en el Estado de Hidalgo, su tierra natal.
Después de haber dedicado su vida a la música, el maestro Abundio murió en la ciudad de México, solo, enfermo de tuberculosis y en la más completa miseria. Se dice que en la bolsa de su chaleco tenía 22 pesos. Fue en el año de 1914.
Realmente, esto nos impacta, porque ¿cómo es posible que un hombre con ese talento, con tanto trabajo que realizó a lo largo de su vida viviera en esas condiciones? Claro que en la época porfirista, al régimen no le importaban los artistas populares, sólo se exaltaba a los aristócratas. Es probable que cuando el maestro dedicó los valses a don Porfirio y a su esposa, pensaran que sólo era con el interés de halagarlos, por lo que únicamente le dieron las gracias, pero no se estimuló su arte. Bernardo Reyes, un porfirista gobernador de Nuevo León, le agradeció y le envió 50 pesos por la pieza que le dedicó.
miércoles, 26 de mayo de 2010
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